La presión de la competición: cómo gestionarla y convertirla en una ventaja
La competición es el momento en el que todo el trabajo y sacrificio del entrenamiento se pone a prueba. Sin embargo, muchos deportistas experimentan un fenómeno frustrante: rinden mejor en los entrenamientos que en la competición. ¿Por qué ocurre esto? Profundicemos en el tema ya que quizás os interese ahora que empieza la época de competir.
Este problema es común en deportistas de todos los niveles, desde los amateurs a los élite; y la razón suele ser multifactorial:
- Exceso de expectativas: el atleta siente que debe demostrar su nivel y teme fallar.
- Comparación con rivales: se enfoca más en el resultado de los demás que en su propio desempeño.
- Miedo al error: la preocupación por fallar hace que el deportista se tense y pierda fluidez en sus movimientos.
- Autoconciencia excesiva: en entrenamiento, el esfuerzo es más automático; en competición, la mente interviene demasiado.

La clave está en aprender a gestionar estas respuestas para que la presión no se convierta en un enemigo, sino en un estímulo positivo. Pues esa presión excesiva genera una tensión muscular que hace que nos cansemos antes, mientras que alguien que compite sin miedos va a sentirse con una fluidez que le genera más confianza en sí mismo.
Existen algunas técnicas o estrategias para ayudar a combatir o a transformar esa presión en algo positivo, pero lo mejor siempre va a ser trabajarlo junto a un psicólogo deportivo:
- Cambiar de enfoque, centrándose en el proceso en vez del resultado; es decir, en lugar de pensar en ganar o batir una marca, enfócate en ejecutar bien cada paso o acción.
- Simular situaciones de competición en los entrenamientos.
- Utilizar técnicas de respiración diafragmática y relajación.
- Visualizar toda la carrera recreando en tu mente cómo superas con éxito los momentos difíciles.
- Crear una rutina pre-competición que te genere sensación de control y confianza como puede ser repetir una frase motivadora o escuchar una canción que te motive.
- Acepta y normaliza la presión; asume que estás nervioso y repítete que el trabajo está hecho y ahora solo tienes que disfrutar y hacerlo lo mejor que puedas.
La diferencia entre los que rinden al máximo en las carreras y los que se bloquean no es solo física, sino mental; aprender a disfrutar de la competición en lugar de temerla es clave para que tu rendimiento en la prueba sea mejor que en tus entrenamientos!

Si ves que te ocurre esto, mi recomendación es que te pongas en manos de un psicólogo deportivo que te ayude a cambiar el chip y llevar el potencial de tus entrenos al terreno de la competición. A mí me pasó esto mismo durante una época, hacía muy buenos entrenos pero luego llegaba a la competición y siempre me pasaba algo que me impedía rendir a mi nivel; por suerte fue cuando estaba en el C.A.R. de Madrid y contábamos con el apoyo de la psicóloga deportiva de la federación, que a mí personalmente me ayudó muchísimo a mejorar este aspecto mental y siempre le estaré agradecido!




